NAHIA, LA HEROÍNA DEL AMOR. Euskal mitología.

Vi@Euskalmitología. Daniel Oholeguy

NAHIA, LA HEROÍNA DEL AMOR

Extraño es el hecho de que los vascos no nombraban como Dioses a los seres mitológicos. Ese ha sido un título bastante moderno, nacido del roce de otras religiones no tan antiguas. De todos modos, las Ama y los Aita, han sido las “divinidades mayores” de la mitología vasca.
Otros seres menores, pero con poderes interesantes, eran la enorme cantidad de pueblos, como Basajaunak, Lamiak, Jentilak, Galtzagorris, Ximelgorris, Maires, etc., que Amalur creó para acondicionar el mundo para el hombre, y luego para darle conocimiento, guiarlo, y ayudarlo en su desarrollo.
Pero hay un ser maravilloso, del que Amalur, siempre hizo un uso casi permanente:
Nahia, la heroína del amor.
Se cuenta que en los primeros tiempos, una lamia llamada Nahia, hermosa como todas las lamias, con un cabello largo que caía hasta cubrir su cintura, unos rasgos tan dulces, una mirada arrebatadora, su cuerpo era tan perfecto, que dicen que quienes la veían perdían el juicio de tanto deseo.
Uno de sus tantos enamorados era un jentil de nombre Mondarrain, y era tanto su deseo que le manifestó a la lamia que si no lo aceptaba, se quedaría allí, hasta convertirse en piedra. Pero Nahia, estaba enamorada de un joven pastor llamado Iroak, no pudo aceptar al jentil, que allí quedó decepcionado. Pasaron los años y Mondarrain poco a poco se fue endureciendo hasta convertirse en un monte que aún lleva su nombre en los Pirineos Vascos.
Nahia, invocó a Amalur, y le pidió que le quitase su belleza, y todos sus dones, porque no quería hacer daño a quienes la viesen y se enamoraran, ya que ella solo le daría su amor a Iroak, y no le importaba perder todos sus poderes, para estar con él.
Amalur, razonó que nadie que tenga una belleza tan grande, y unos poderes tan importantes como los de las lamiak, es capaz de perderlos solo por no hacer mal a los demás. Entonces viendo que los sentimientos de Iroak, el pastor que eligió Nahia, eran tan puros, le permitió vivir en estado de hombre por siempre, mientras durase su amor hacia ella, (es decir que no alcanzó la inmortalidad, ya que ésta se alcanza en la abundancia compartida con los maidis, las almas de los ancestros). Pero dio paso a otra leyenda: La del hombre que no podía morir. A la buena lamia, la premió brindándole dos nuevos dones: ser invisible a voluntad, y administrar el amor.
Así es que desde entonces, Nahia anda entre los hombres, y, cuando hay una persona que de pronto se enamora, es seguro que la lamia la ha rozado con su velo invisible. Si esto pasa, el amor será fiel y seguro por siempre, como el de Iroak. Por eso se dice que al amor no hay que verlo para que endulce nuestro corazón.

Parque Natural de Gorbeia #DePaseoConLarri #Photography 1401

Anuncios

Acerca de Jose Asensio Larrinaga (larri1276)

miradas perdidas en Orozko donde resido y otros lugares donde voy con la camara
Esta entrada fue publicada en Euskal mitologia, Euskalmitología., NAHIA - LA HEROÍNA DEL AMOR, Relatos -Historias, Vasco Oholeguy y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s