UNA DE LAS ARMAS MAS LETALES JAMAS CREADAS

UNA DE LAS ARMAS MAS LETALES JAMAS CREADAS

VI@Vasco Oholeguy‎
en Literarte. Daniel Oholeguy

Estaba en una celda oscura como el olvido mismo. Se sabía responsable de esa situación que lo había llevado allí. Pero las cosas no eran como parecían presentadas.
Se trataba de un simple muchacho del barrio, que un buen día descubrió que era dueño de un tesoro increíble: sus piernas. Su primera novia siempre le alentaba.
Jugaba futbol, y cada vez que una pelota se acercaba, era impresionante el dominio que sobre ella tenía.
Pronto fue que un observador de ojo muy bien adiestrado, se le acercó y le ofreció sus servicios como representante. El joven no podía creer en su buena estrella. Pasó de las divisiones inferiores a jugar en primera.
El dinero comenzó a fluir incesantemente. Primero compro una casa enorme para toda su familia, luego vehículos, yates.
Apenas tenía la mayoría de edad, cuando ya era dueño de más cosas que todo su barrio junto. Las mujeres (botineras, que le llaman) le rodeaban. Aparecieron amigos que jamás hubiera creído conocer. La primera novia del barrio fue quedando rezagada, hasta perderse en los recuerdos. Pero ella nunca lo olvidó. Continuó sus estudios, llegó a la facultad bajo un esfuerzo descomunal, recibiéndose de médica con excelente promedios.
Para nuestro jugador, cada vez que se abría el túnel de acceso al campo de juego, una ovación hacía que el suelo vibrase como la sangre en sus venas. Todo el equipo hacía lo imposible para pasarle la pelota al jugador. Cada gol, era un escalón más en la escalera al cielo.
Pero el cielo era otra cosa. Si bien el joven se creía en el paraíso, también el paraíso no era ni propiedad de nadie, ni se encontraba en la tierra.
Se casó con una modelo muy joven y bonita. En su veloz automóvil deportivo, salieron a divertirse. En aquella noche de ruido y alcohol, la tragedia estaba a la espera de su oportunidad. Y la encontró.
En el regreso a su casa, la calle estaba mojada por la lluvia. Algo se fue de control, y el pequeño automóvil deportivo se estrelló contra una columna de alumbrado.
La esposa, casi no recibió ningún rasguño, pero el jugador, se fracturó ambas piernas.
Los médicos fueron muy claros: nunca más podría caminar.
La convalecencia fue larga, la esposa pidió el divorcio y la mitad de los bienes. Nuestro ex deportista no pudo negarse.
Nadie creyó que hubiera la más pequeña posibilidad, pero una de las médicas del hospital, puso la misma garra y los mismos sentimientos que tenía cuando comenzó a estudiar en la facultad, sin dejar de trabajar para mantener a sus padres.
Su primera novia del barrio, allí estaba y, no aceptaba el fracaso. Comenzó una rehabilitación completa y compleja. Largos días de intenso trabajo, masajes, terapia, se convirtieron en meses.
Una tarde el joven estaba aferrado a una pasarela, y la mujer le comentó: ¿Has notado que estás parado solo, sin que te tenga?
Las lágrimas rodaban sin parar por sus rostros. Eran el comienzo de la esperanza. Primero fue un paso, luego dos, un mes después, aferrado a un trípode, luego a un simple bastón.
Finalmente las largas caminatas tomados del brazo.
Hizo su aparición el amor, como siempre, pero fue una aparición triunfal. Nadie podía creer lo que se veía.
No volvió a jugar futbol, ahora es dueño de una ferretería en Lanús. Se casaron hace tres meses. El ex jugador terminó el secundario rindiendo “libre”. El mes pasado aprobó su última materia. Me contó que está pensando en estudiar comercio exterior.
Son muy felices, especialmente ahora que saben que el arma más letal jamás creada, no es un arma de fuego, sino el olvido de los orígenes, de los valores, del amor, y el creer que los paraísos son terrestres.
Porque con amor y entrega… ¡Todo es posible!

Lekanda

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Acerca de Jose Asensio Larrinaga (larri1276)

miradas perdidas en Orozko donde resido y otros lugares donde voy con la camara
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